CUIDADOS DEL PEQUE
A la playa con el bebé

Llega el buen tiempo y, con él, las ganas de ir a la playa a disfrutar de las vacaciones pero antes de ir con el bebé hay que tener en cuenta una serie de indicaciones y precauciones para evitar cualquier contratiempo.

Los expertos recomiendan esperar hasta que el bebé haya cumplido el primer año para llevarlo a la playa, los menores de 6 meses ni siquiera deben estar en contacto con la arena y el agua y no se les pueden poner cremas solares por lo que su visita a la playa no será muy provechosa porque apenas disfrutarán de sus beneficios. Esto no quiere decir que los menores de 1 año no puedan pisar la playa pero eso sí, las precauciones deben ser exhaustivas evitando que les dé en sol en todo momento.
 

Cuando el pequeño ya sea un poquito mayor, unos 10 o 12 meses, y por fin nos hayamos decidido a ir con él al mar, hay que seguir una serie de indicaciones para evitar peligros en la medida de lo posible.

 

Algunos consejos básicos

 

Los primero que hay que tener en cuenta es que el bebé tiene una piel muy delicada y que debe estar protegido en todo momento del sol. Es recomendable ponerle ropa de algodón por la que no atraviesen los rayos UVA, aunque el niño no se esté quemando el sol puede producir daños igual, así que lo mejor es escoger camisetas de colores oscuros que son más resistentes a los rayos. A partir del medio año podemos empezar a usar las cremas de protección solar infantiles (la protección debe ser superior a 30) que se deberán extender por todo el cuerpo una media hora antes de la exposición. Los ojos también los debe llevar protegidos y un gorrito de visera ancha o una gorra serán muy útiles para protegerle cuando esté fuera de la sombrilla. 
 

A partir del año ya podrá bañarse sin problemas aunque es mejor escoger playas en calma para que no se trague el agua a borbotones con cada ola que se nos acerque, y también podrá disfrutar de la arena haciendo castillas o lo que se le ocurra. Es mejor sentarlo en una toalla para que no esté en contacto tan directo con la arena que podría irritarle la zona.
 

Es mejor evitar las horas de máximo calor y realizar la visita a la playa a primerísima hora o a partir de las cinco de la tarde. Si el sol no está demasiado alto será menos perjudicial que el niño juegue en la arena o en el agua.
 

No hay que olvidarse de llevar suficiente agua para evitar posibles deshidrataciones, comida que se conserve perfectamente en la neverita portátil, ropa de recambio, pañales, cremita para irritaciones, toallitas húmedas para retirar bien los restos de la arena, una piscina hinchable en caso de que no se atreva a meterse en el mar, una cuna portátil para descansar y los juguetes, aparte, claro está, de la crema solar, la gorra, la ropita de algodón, bañador, toallas y gafas infantiles.
 

Una vez se tengan claras todas las instrucciones, estaremos preparados para disfrutar en familia de los primeros baños del bebé. Será una experiencia única para el niño que le aportará innumerables sensaciones nuevas.