APRENDE A INTERPRETARLOS
¿Cómo ayudar a los niños a tolerar la frustración?

Tolerar la frustración es saber aceptar que no siempre podemos conseguir lo que queremos ni tener todo al momento. Es saber que a veces se pierde y manejar de manera correcta las emociones negativas, algo básico para tener éxito a nivel personal, profesional y emocional. Para todos los niños es complicado tolerar la frustración, pero podemos enseñarles a hacerlo.

La tolerancia a la frustración es un valor esencial que debemos inculcar a nuestros hijos desde pequeños para que aprendan a no enfadarse cada vez que no logran algo. La baja tolerancia a la frustración provoca enfados y evitar los problemas, en lugar de enfrentarse a ellos y buscar soluciones que nos hagan superarnos y mejorar. Las personas que saben tolerar la frustración soportan mejor la presión del grupo, son más seguras y más resistentes a las críticas.

Para saber si tu hijo tiene o no tolerancia a la frustración debes observar su comportamiento. Aquellos niños muy exigentes, ansiosos, con falta de flexibilidad que abandonan un juego si pierden, no atienden a explicaciones o reaccionan gritando si algo les sale mal, no tienen una buena tolerancia a la frustración. Mientras que los niños que no se enfadan cuando pierden o lo hacen de manera leve, no evitan situaciones en las que algo pueda salirles mal, no protestan cuando se les ordena hacer algo, pueden explicar sus sentimientos sin alterarse ni coger una rabieta, escuchan a los demás, aceptan sus errores y equivocaciones y son capaces de esperar tienen una buena tolerancia a la frustración.

Si tu hijo es de los primeros, no te preocupes, puedes enseñarle a tolerar la frustración siguiendo estos consejos:

1- Establece normas y límites claros que el niño debe respetar. Mantente firme y no cedas a sus caprichos.

2- No tengas miedo a decirle que “no” siempre que sea necesario, sobre todo si está en peligro.

3- Aprende a gestionar las rabietas entendiendo por qué se producen y la major manera de actuar para cortarlas.

4- La frustración es inevitable y todos la sentimos a veces. Nos es un sentimiento malo, solo hay que aprender a manejarlo y aceptarlo.

5- Enseña a tu hijo a ser paciente y esperara su turno. Para ello, cuando te pida algo, puedes esperar unos minutos para dárselo para que aprenda a valorar lo que tiene.

6- Ayúdale a saber reconocer sus errores y equivocaciones, pedir perdón y mejorar.