ALIMENTACIÓN
“Baby led weaning” o la alimentación complementaria a demanda

El “baby led weaning” es el término en inglés que designa el método de la alimentación complementaria a demanda, es decir, es un método que poco a poco va introduciendo alimentos sólidos en los bebés lactantes mayores de seis meses para que puedan ir experimentando y saboreando nuevas comidas.

 

La idea del “baby led weaning” es no dar de comer al bebé, sino que él solo lo vaya haciendo de forma autónoma. Al principio no sabe usar los cubiertos y los purés y las papillas quedan descartados: se trata de darle alimentos sólidos cortados en trozos más o menos grandes que pueda ir manejando con las manos. Los padres solo le deben ofrecer el plato y el pequeño debe ser quien elija qué comer y cuánto comer siguiendo su propio ritmo.

 

Pero hay que ser coherentes y observar cuándo nuestro pequeño está preparado para esta nueva experiencia: debe poder permanecer erguido, tendrá que saber agarrar cosas con las manos y tener iniciativa de llevárselas a la boca, aparte de que se debe consultar con el pediatra qué alimentos se pueden ir introduciendo.

 

Más que un método de alimentación, es una fórmula educativa en la que el pequeño irá aprendido a comer y experimentará con nuevos sabores y texturas. Hasta el año, la leche materna es su principal alimento pero a partir de los seis meses, su sistema digestivo está lo suficientemente preparado para tolerar otras comidas. Así, si le vamos dando la oportunidad de probar cosas nuevas, cuando llegue a los 12 meses será capaz de comer de todo sentando en familia. El “baby led weaning” también fomenta la independencia y la confianza en él mismo, permite al bebé ir introduciéndose en las rutinas familiares, mejora la coordinación mano-boca y desarrolla la habilidad de masticar.

 

Uno de los mayores temores de los padres es que el niño se ahogue, pero las posibilidades de que esto ocurra son las mismas que con cualquier otra forma de alimentarlo, por eso hay que tener cuidado:

 

– El bebé debe sentarse erguido, en una trona o en el regazo de los padres, y lo ideal es que sea junto al resto de la familia. Nunca se le puede dejar solo mientras come.

 

– Hasta el año no hay que dejar de darle el pecho o la leche de fórmula. Es un método más bien educativo: 10% alimentación, 90% aprendizaje y experimentación.

 

– Se trata de un momento divertido, prácticamente un juego así que los padres deben estar preparados para el caótico momento y no pretender que el bebé no acabe pringado entero.

 

– La comida debe ir cortada en trozos más o menos grandes que pueda manejar con las manos. Se pone el plato al alcance del niño y le dejamos que sea él quien elige lo que comer y en qué cantidad. También se debe respetar su ritmo, al principio prácticamente no comerá nada pero en poco tiempo irá sintiendo más curiosidad para probar cosas nuevas.

 

– Con este método se aprende antes a masticar que a tragar cosas sólidas. Al principio solo mordisqueará o chupará lo que le demos pero hay que dejarle que “guarreé” pues se trata de que experimente.

 

– Los mejores alimentos para ir iniciando al pequeño son: plátanos, manzanas, peras, verduras hervidas, pasta muy cocida, tiras de pollo o pavo y cereales. Hay que ofrecerle agua y evitar el azúcar, las grasas saturadas y la sal. Poco a poco se irán introduciendo nuevos alimentos y formas de cocinar pero siempre acordes a su edad y según lo vaya tolerando el niño.