CURIOSIDADES
Beneficios de tener una madre mayor

Un reciente estudio afirma que los hijos de madres mayores son más saludables, más altos y obtienen una mejor educación que los hijos de madres más jóvenes, por lo que vale la pena esperar un poco para tener hijos.

La edad ideal para ser madre, biológicamente hablando, esté entre los 23 y los 30 años, ya que a partir de los 35 años la fertilidad de la mujer disminuye (sus óvulos son de menor calidad y ovula menos), y aumentan las posibilidades de padecer ciertos problemas como abortos espontáneos, trisomías, partos prematuros o de desarrollar más adelante enfermedades como el Alzheimer, la hipertensión o la diabetes.

Y si bien todo esto es cierto, también es verdad que las mujeres de 40 años actualmente tienen una salud mucho mejor que las mujeres de esa misma edad hace 50 años, y presentan otras ventajas que pueden favorecer la salud y la educación de sus hijos, como mayor responsabilidad, estabilidad emocional y laboral, mayor preocupación por la educación, etc.

Eso hace que los niños nacidos de madres mayores presenten ciertas ventajas, como recoge un estudio realizado por Mikko Myrskylä, director del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica (MPIDR), y su colega Kieron Barclay en la London School of Economics.

Además, retrasar la maternidad significa tener un hijo en un año de nacimiento posterior, lo que implica más avances y mejoras en las condiciones sociales, ambientales y sanitarias. Por lo tanto, este estudio refleja que cuando las mujeres retrasan la maternidad a edades más avanzadas, sus hijos son más saludables, más altos y tienen un nivel de educación más alto. Es decir, los posibles riesgos atribuibles al envejecimiento del sistema reproductivo se contrarrestan gracias a los cambios positivos en el medio ambiente.

Por ejemplo, una mujer nacida en 1950 que tuvo un hijo con 20 años dio a luz en 1970. Pero si hubiera esperado a los 40 años, lo habría tenido en 1990, 20 años de diferencia que marcan grandes mejoras en el aspecto sanitario y médico, por lo que se podrían evitar ciertos riesgos de salud asociados, por ejemplo, al parto prematuro. Además, un niño nacido en 1990 tendría más posibilidades de acceder a la universidad debido a los avances en materia educativa.

Barclay y Myrskylä utilizaron datos de más de 1,5 millones de hombres y mujeres suecos nacidos entre 1960 y 1991. Así descubrieron que cuando las madres se demoraban en tener hijos, estos eran más altos, con mejores calificaciones en la escuela secundaria y tenían más probabilidades de ir a la universidad.

En sus análisis estadísticos, Barclay y Myrskylä compararon hermanos con la misma madre y padre biológicos, para evitar sesgos genéticos o de ambiente familiar a la hora de estudiar los cambios en niños nacidos en distintas décadas.

Por lo tanto, esperar más para tener hijos puede ser bueno para ellos ya que, como hemos visto, nacen en un año en el que puede haber grandes mejoras, sin contar con la que experiencia, estabilidad y posibilidades económicas de las personas que rondan los 40 años hacen que se preparan mejor para el embarazo y el parto y sepan evitar los riesgos asociados a la edad.

Fuente: Kieron Barclay, Mikko Myrskyl�. Advanced Maternal Age and Offspring Outcomes: Reproductive Aging and Counterbalancing Period Trends. Population and Development Review, 2016; 42 (1): 69 DOI: 10.1111/j.1728-4457.2016.00105.x