CUIDADOS DEL PEQUE
¿Cada cuánto y cómo debo bañarle en sus primeros meses?

Una parte fundamental del cuidado de la piel tiene que ver con su limpieza, pero -especialmente en el caso de la delicada piel infantil- se deben tener en cuenta aspectos como su frecuencia, duración, productos o temperatura. Te explicamos los básicos de un baño respetuoso con la vulnerable piel del bebé en sus primeros meses.

 

Los bebés nacen con una piel con un pH neutro que aún no cuenta con la flora bacteriana o el manto ácido que actúa como protector frente a ciertas bacterias y agresiones externas. Esto hace que cuenten con una piel muy frágil y vulnerable a infecciones o irritaciones.

 

Entre las diversas rutinas que debes llevar a cabo para proteger la piel del bebé en sus primeros meses (hidratación con productos específicos, protección con tejidos naturales…), hoy vamos a centrarnos en la del baño. ¿Cómo debe ser?

 

Una de las primeras consideraciones es cada cuánto hay que bañar al bebé. La frecuencia de los baños no tiene por qué ser diaria. Al menos hasta que empiece a ser más activo y vaya aprendiendo a gatear, por ejemplo.

 

En estos primeros meses, lo conveniente es asegurarse de que la zona del pañal, las zonas de pliegues y la zona que rodea la boca (expuesta a muchas secreciones) está limpia e hidratada. Además, en bebés con dermatitis atópica, salvo que sea necesario, no se recomienda que la frecuencia de los baños supere los 2-3 semanales.

 

También hay que considerar el cómo; ante la ausencia del manto ácido que protege la piel frente a bacterias externas, conviene usar jabones neutros o levemente ácidos y no perfumados; aplicados en pequeñas cantidades y con una esponja suave para no irritar la piel.

 

Además, ya que los baños prolongados y la temperatura alta pueden favorecer la sequedad de la piel, conviene optar por baños de unos 5-10 minutos y con agua templada, a unos 25ºC.