CUIDADOS DEL PEQUE
Cómo cuidar sus oídos

La zona de los oídos requiere unos cuidados básicos para poder mantenerla limpia y evitar molestias o problemas de audición, pero, además, es una zona muy delicada que implica una cautela especial.

 

Aunque a menudo no sea percibida de esa forma, la cera de los oídos cumple un papel primordial de protección de los oídos ante agentes externos. Sus propiedades antibacterianas y su consistencia pegajosa la convierten en una perfecta barrera para evitar infecciones, cuerpos extraños o gérmenes.

 

Los bebés suelen producir mucha cera, que el propio oído se encarga de limpiar produciendo nueva cera y dejando que la vieja caiga por sí sola. Para garantizar la higiene de sus oídos, puedes asistir esta limpieza de manera externa. La regla de oro es evita introducir nada en el canal auditivo (como los bastoncillos). En su lugar, limpia el oído externo con una gasa un poco humedecida con agua templada.

 

Además, es frecuente que los bebés desarrollen alguna infección de oído, fácilmente detectable por lo molestas que son. Para evitarlas, seca bien sus orejas después del baño, cúbrelas al aire libre en los meses de frío y evita sumergir sus oídos cuando es pequeño (no pasa nada si salpica algo de agua).

 

Para completar los tres básicos de cuidados de los oídos del pequeño, no te olvides de la protección de su oído. Evita, en la medida que puedas, exponerle a ruidos fuertes continuados y, si quieres, protege sus oídos con unos auriculares amortiguadores de sonido en circunstancias en las que sepas que va a haber sonidos fuertes.