ALIMENTACIÓN
¿Cómo debe ser un buen menú escolar?

Las necesidades de los niños son muchas y deben estar condicionadas a su correcto desarrollo por eso es muy importante que coman de manera equilibrada en los colegios para fomentar unos buenos hábitos y un crecimiento sano.

Desde los comedores de los colegios se debe fomentar una correcta alimentación, basada en la dieta mediterránea, que favorezca su buena salud y crecimiento. Miles de niños hacen uso de este servicio que debe inculcar unas buenas costumbres a la hora de comer y garantizar que las necesidades nutritivas de los más pequeños, por lo menos a la hora de las comidas, estén cubiertas. La comida del mediodía supone el 35% del aporte energético diario que necesitan los niños, luego debe completarse con el desayuno, merienda y cena que estará en manos de los padres; es importante que los colegios repartan un menú diario para que los papás sepan que han comido sus hijos y que puedan exigir cambios en caso de que la dieta no cumpla las funciones que debería.
 

¿En que debe consistir el menú infantil?

Un buen menú escolar debe basarse en una dieta equilibrada que asegure el aporte necesario de proteínas, vitaminas, hierro y calcio. La dieta infantil planteada en los colegios debe seguir unas pautas básicas:
 

–            Las verduras y hortalizas tienen que estar presentes casi todos los días como plato principal. Deben ser platos bien preparados y ricos para que resulten atractivos a los niños y nos los rechacen desde el primer momento.
 

–            Las legumbres deben estar presentes entre dos y cuatro veces a la semana. La pasta, el arroz y las patatas deben ofrecerse un máximo de dos veces semanales y completarse con otros hidratos de carbono como el pan y los cereales.
 

–            Los segundos deben alternar entre carnes magras y pescados (atún rojo y pez espada deben reservarse a 50 gramos semanales hasta los 12 años). Los fritos y empanados no deben ser la forma habitual de cocinar, es mucho mejor la plancha, el horno o los guisos. Los segundos deben ir acompañados de guarniciones variadas que completen el primero plato y, por supuesto, no deben ser siempre patatas fritas.
 

–            Los huevos también son un alimento fundamental y deben consumirse entre 3 y 4 raciones semanales. En cuanto a los lácteos, como la leche, el yogur y el queso, deben consumirse 2 veces al día.
 

–            El postre por excelencia debe ser la fruta, alternándose algún día con un yogur o natillas. Los dulces y helados deben reservarse a ocasiones especiales.
 

–            Deben evitarse en los menús infantiles las comidas rápidas, la bollería industrial, los refrescos, las carnes grasas y los embutidos. Se pueden comer de vez ya que a los niños les suelen gustar y es una alegría para ellos, pero hay que olvidarse de darles cada día para merendar un bollo o chucherías.