ALIMENTACIÓN
Cómo preparar un biberón

Aunque parece una tarea sencilla, y en realidad lo es, los padres primerizos pueden verse un poco perdidos a la hora de preparar los primeros biberones. Siguiendo unas pautas de higiene y cantidades adecuadas, esta sencilla tarea se hará de manera automática en poco tiempo.

 

Lo primero que hay que hacer es desinfectar con agua hirviendo el biberón y las tetinas recién compradas. También es recomendable utilizar un cepillo especifico que solo empleemos para la limpieza de los biberones y lavarse muy bien las manos antes de la preparación.

 

Para preparar la toma primero se añade el agua y después, la leche. Normalmente se utilizan las medidas dosificadoras que vienen en los envases y se deben seguir siempre las indicaciones del pediatra. Se suele añadir una medida rasa de leche en polvo por cada 30 ml de agua tibia (calentada en una cacerola). Lo ideal son 74 ml de leche por cada 450 g de peso corporal del bebé al día, repartidos en 6-7 tomas las primeras semanas, que posteriormente se irán reduciendo hasta darle 4 tomas diarias a partir de los 4 meses. Normalmente se aumenta unos 30 ml diarios por mes. Nunca se debe darle más de un litro de leche diaria.

 

Una vez vertidos todos los ingredientes en el biberón, se cierra el tapón y se agita bien para que la leche quede bien mezclada. Es importante comprobar la temperatura de la leche en el dorso de la mano antes de dárselo al bebé, así evitaremos posibles quemaduras.

 

Es recomendable el uso de agua mineral pues está exenta de microorganismos patógenos y parásitos. Si se utiliza agua no embotellada, es fundamental su ebullición durante al menos un minuto. 

 

Nunca se debe conservar un biberón dejado a medias. Cada biberón debe preparase según se lo vaya a tomar el niño aunque si es necesario preparar cada toma por adelantado es importante enfriarlas de manera rápida y conservarlas no más de 24 horas a un máximo de 5 ºC.