SALUD Y BIENESTAR
Cortes de digestión: cómo prevenirlos

Los conocemos comúnmente con este nombre, pero su término científico es hidrocución. Al contrario de lo que se piensa, no se trata de algo relativo al sistema digestivo, sino al de nuestra temperatura corporal.

 

Se ha extendido con el nombre de corte de digestión: la comida debe “reposar” unas dos horas antes de volver al agua de la playa o la piscina y chapotear. En realidad, de lo que hablamos es de Hidrocución, o el shock termodiferencial al que puede ser sometido el cuerpo ante una diferencia brusca de temperatura como la que se da al sumergirnos en el agua.

 

Esto puede resultar en una inhibición de la respiración y la circulación y puede agravarse si hemos realizado una comida copiosa. Otros factores que pueden predisponernos a sufrir un “corte de digestión” o hidrocución son haber aumentado nuestra temperatura corporal a través de la exposición al sol o el trabajo físico o haber consumido algún tipo de fármaco.

 

¿Cómo podemos prevenirlos en los niños?

 

Una de las medidas principales y más conocidas es dejar reposar la comida. Justo después de comer, gran parte de la circulación se concentra en el aparato digestivo, por lo que ante un contraste brusco de temperatura, la circulación es peor. Por eso es mejor esperar entre 1 y 2 horas hasta después de haber comido y optar por comidas ligeras.

 

Además, asegúrate de proteger a tu hijo del sol y el calor intentando que esté a la sombra y protegiendo su cabeza. En los casos de niños pequeños, en sus primeros meses su sistema termorregulador está aún en desarrollo, por lo que, si planeas bañarles, vigila la temperatura y asegúrate de protegerles del sol y de contrastes térmicos.