ALIMENTACIÓN
¿Cuánta comida necesita un niño pequeño?

Unas de las mayores preocupaciones de los padres es si sus hijos están comiendo lo que deberían para crecer fuertes y sanos. Uno de los indicadores más fiables para esto es controlar su peso de manera regular hasta los 2 años, al menos.

Una dieta saludable es aquella que permite que los niños se desarrollen y crezcan de la manera idónea gracias al aporte diario de nutrientes que necesitan. La cantidad de comida que los pequeños toman cambiará en función de la edad y del nivel de actividad que realicen pero no debería estar ni por debajo ni por encima de lo que precisen para estar fuertes y sanos. Una mala dieta durante la infancia puede acarrear enfermedades en la edad adulta.

 

El indicador más fiable para saber si los niños se están alimentando como deberían es el aumento regular de peso desde el nacimiento hasta los 2 años, época durante la que más rápido crecen. Pasada esta edad se deben seguir haciendo revisiones de peso y altura cada cierto tiempo y será el pediatra quien determine si está por encima o por debajo del peso estipulado en relación con su altura y edad.

 

Hasta el primer año la dieta de los pequeños se basará en la lactancia materna o leche de fórmula a demanda, aunque a partir de los 6 meses puede introducirse la alimentación complementaria.

 

Hasta aproximadamente los 3 años los pequeños deben consumir entre 1.000 y 1.300 calorías al día. Entre los 4 y los 8 años la cantidad diaria recomendada es de entre 1.200 y 1.800. Los niños deberían ingerir tres comidas fuertes al día y dos más ligeras. El desayuno debe aportar un 25% de las calorías diarias y la comida y la cena un 30% cada una. La merienda y el almuerzo del recreo no deben exceder el 15% de las calorías totales diarias entre los dos.

 

A partir de los 2 años los cereales, las verduras y las frutas, las legumbres, la leche y las carnes con poca grasa no deberían faltar en la dieta de los más pequeños. Por otro lado, los refrescos, chucherías y bollería industrial deberían reservarse para ocasiones especiales. Seguir los preceptos de la dieta mediterránea es lo más recomendable para asegurarnos de que los niños están ingiriendo el aporte diario nutricional que necesitan para su buen desarrollo.

 

En cualquier caso, si observamos que no comen lo que deberían o sospechamos que están cogiendo peso demasiado rápido, lo mejor es acudir al pediatra para que valore su dieta diaria y proporcione algunos consejos en caso de que sea necesario mejorarla.