CUIDADOS DEL PEQUE
Cuidados tras las vacunas

Durante los primeros años de vida del pequeño, sobre todo de los 0 a los 18 meses, tendrás que llevarlo a menudo al médico para que le pongan las vacunas correspondientes a su edad. Tras la inyección es posible que surjan algunas reacciones adversas como dolor en la zona del pinchazo o fiebre, por lo que debes saber qué cuidados necesitará tu niño tras ponerle las vacunas.

Las vacunas son preparaciones destinadas a inocular una serie de microorganismo debilitados o atenuados que pueden causar enfermedades graves para permitir que el sistema inmunitario produzca anticuerpos que se activarán si esa persona vacunada entra en contacto con esos microorganismos, evitando el desarrollo de la enfermedad. Desde la primera vacuna contra la viruela, inventada a finales del siglo XVIII por el médico británico Edward Jenner, son muchas las vacunas que han ido surgiendo, mejorando la salud de la población y evitando enfermedades que antes eran mortales.

Algunas de estas vacunas forman parte del calendario vacunal que se administra a todos los niños desde el nacimiento hasta los 14 años. Este calendario difiere ligeramente según el país, ya que se incluye en él enfermedades a las que los niños pueden estar expuestos, que no son las mismas en todas las partes del mundo. Además, la mayoría de ellas se inoculan en los primeros 15 meses de vida, con dosis al nacer, los 2 meses, los 4 meses, los 6 meses, los 12 meses, los 15 meses, los 4 años, los 6 años, los 11 y los 14 años.

A lo largo de estos años el niño recibe vacunación frente a enfermedades tan graves como la varicela, el sarampión, la difteria, la polio, el tétanos, la tos ferina, la rubéola, etc.

El único problema de las vacunas es que pueden causar una serie de reacciones adversas, generalmente leves, entre las que se encuentran dolor local en la zona de la inyección, hinchazón, malestar, irritabilidad, problemas para comer, fiebre en torno a 38º C o enrojecimiento. Estas son las reacciones más habituales, que duran entre 24 y 48 horas; los efectos más serios son mucho menos habituales.

Por eso, como es posible que tu hijo esté incómodo y dolorido tras la inyección, es necesario que sepas cómo cuidarle si surgen estos efectos adversos:

1- Si se hincha la zona de la aplicación de la inyección, puedes calmarle poniéndole un poco de frío en la zona.

2- También es posible que la zona esté un poco enrojecida, aunque es un efecto leve que desaparece solo en unas horas y que no causa molestia al pequeño.

3- El dolor del pinchazo también desaparece al poco. Actualmente los pediatras recomiendan poner al bebé al pecho para evitar que note el dolor. Si no se pasa en unas horas, puedes darle un analgésico en la dosis indicada por el pediatra.

4- También es posible que el niño tenga fiebre horas o días después de la inyección, algo que no ocurre con todas las vacunas ni en todos los niños. Si le da fiebre, pero no supera los 38º C y no está incómodo, basta con aplicar medidas de alivio como quitarle algo de ropa, ofrecerle más líquidos y darle un baño de agua tibia. Si supera esta temperatura o está molesto, dale un antitérmico.

5- Por lo demás, no hace falta que alteres sus rutinas ni su alimentación, aunque sí deberás ser más paciente si está irritable y molesto y tener en cuenta que puede tener menos hambre durante las siguientes horas, hasta que se pase un poco el efecto de la inyección.