APRENDE A INTERPRETARLOS
¿Cómo decirle al niño que es adoptado?

Una de las grandes dudas que les surgen a los papás que han adoptado un bebé es en qué momento decirle que es adoptado. ¿Se le debe decir desde el principio o es mejor esperar a que sea un poco mayor para que entienda lo que eso significa?

En general, la mayoría de los expertos recomiendan introducir la información gradualmente, desde pequeño, con explicaciones acordes a su edad. Esto hará que el niño no se sienta engañado y sepa, desde bebé, que sus padres biológicos eran otros.

Asimismo, permitirá que se entere de esta noticia por sus padres adoptivos y no por una tercera persona, lo que podría causar un serio problema de confianza en el pequeño, que pensaría que le mentís y le ocultáis cosas tan importantes como su origen.

Por lo tanto, lo importante es no mentir nunca al niño ni ocultarle que fue otra mujer la que le llevó dentro, aunque sus padres sois vosotros y eso debe quedar siempre muy claro.

La información se le debe ir dando a medida que pregunte o se interese sobre su nacimiento, cómo vienen los bebés al mundo, etc. adaptando siempre las palabras y el vocabulario a su edad. Por ejemplo, si con 3 años te pregunta que cómo se portaba él cuando estaba dentro de tu tripa, no debes mentirle, aprovecha para contarle que tú no pudiste llevarle dentro, pero que otra persona lo hizo por ti y luego os lo entregó para que le cuidases como hijo vuestro. Así, aunque no le hables directamente de adopción, puesto que es un concepto complejo que todavía no entendería, sabrá que no estuvo en tu tripa. De este modo, contestando a sus preguntas y contándole siempre la verdad, con 5 o 6 años ya se podrá hablar abiertamente de adopción y de lo que significa, aunque él hará tiempo que sepa que es adoptado.

También es importante que uses el término adopción desde ese momento con naturalidad para que el niño comprenda que es algo normal y positivo y no lo asocie con secretos o misterios. Debe saber que hay muchos niños adoptados en el mundo y que la forma en la que un niño llega a una familia no es tan importante como el hecho de formar parte de ella y tener unos padres que lo quieren igual que si fuera biológico. Es muy importante que comprenda que lo queréis exactamente igual y que es vuestro hijo de la misma forma que si lo hubierais llevado dentro. Es tu hijo y punto, no hay necesidad de diferenciar constantemente entre niños adoptados e hijos biológicos.

Eso sí, nunca se deben decir cosas malas de los padres biológicos, sean verdad o no. Evita decirle frases como “Tu madre biológica no te quería y te abandonó” o “Tus padres no podían cuidarte porque estaban en la cárcel”. En su lugar, dile algo como “Tu mamá no podía cuidar de ti, pero quería que vivieras con personas que te quisieran muchísimo, por eso tuvimos la suerte de ser los elegidos para cuidarte y amarte como tus papás. Y nunca te refieras a ellos como sus padres verdaderos o naturales, sus padres verdaderos sois vosotros, legal y emocionalmente.

Asimismo, es conveniente que le cuentes cosas bonitas de la adopción, como lo que sentisteis al saber que ibais a adoptar o la felicidad tan inmensa que os embargó al cogerlo en brazos por primera vez. Hacedle ver lo maravilloso que fue su llegada a vuestras vidas y lo mucho que lo amáis.

Si normalizáis el proceso, él también lo verá como algo normal y lo aceptará sin problemas.