APRENDE A INTERPRETARLOS
El primer día en el cine de los niños

La mayoría de los niños suelen estar preparados para ir al cine, sin aburrirse ni asustarse por la oscuridad ni los ruidos, alrededor de  los cuatro años pero todo dependerá del pequeño y serán los padres los que mejor consideren si está listo o si es mejor esperar un poco más.

 

No hay una edad concreta en la que los niños, de pronto, estén preparados para ir al cine. Todo depende un poco del niño, de si tiene miedo a la oscuridad o a los ruidos fuertes o de si es capaz de ver una película entera sin aburrirse. Lo que sí es cierto es que antes de los 3 años le costará bastante concentrarse, permanecer sentado y sin moverse más de dos horas o, simplemente, entender el argumento.

 

La edad, más o menos generalizada, en la que los padres inician a sus niños en el mundo del cine es entre los 3 y los 5 años, aunque algunos prefieren esperar un poco más. Si bien, todo dependerá de lo tranquilo que sea el niño y de cómo se porte fuera de casa. No hay una edad estimada o idónea para ir, los padres serán los que mejor sepan si su pequeño está preparado. Pero si aun así los papás tienen dudas por la posibilidad de tener que salir a mitad de la proyección porque el niño no aguanta, se pueden hacer algunas pruebas para saber si está listo o poner en práctica algunos trucos para cuando se decida a ir:

 

– Antes de ir al cine por primera vez, lo mejor es probar en casa. Ambientamos el salón apagando las luces, elegimos un asiento cada uno y ponemos la peli que hemos elegido (acorde a su edad y a sus gustos). Si el pequeño aguanta sin problemas y disfruta del momento, podremos decir que está preparado.

 

– Si ya hemos decidido que ha llegado el momento de iniciarle en el cine, lo más importante es elegir una película adecuada. Lo primero es que sea infantil y lo segundo es que el tema le pueda interesar, no porque sea para niños le tiene que gustar.

 

– Hay que elegir un asiento donde pueda ver bien la pantalla y a ser posible que esté cerca del pasillo, así molestaremos lo menos posible si tenemos que salir. En la mayoría de los cines hay cojines o unas cajitas para poner encima de los asientos por si los más pequeños no ven bien la peli.

 

– Es importante que no vaya ni con sueño ni con hambre pues ni él ni los padres disfrutarán de la proyección. Unas horas buenas podrían ser justo después de la merienda y la siesta o a media mañana. También es fundamental llevarle al baño antes de que empiece la película y tener provisiones como agua o algún tentempié.

 

– A las sesiones infantiles suelen acudir, en su mayoría, padres con niños pequeños así que suele ser un ambiente más relajado que en las de adultos. Si tu pequeño pregunta cosas o se asusta, no dudes en responderle o tranquilizarle, eso sí, en voz lo más baja posible.

 

Si cuando acaba la película el niño ha estado atento e interesado en la proyección, se ha levantado pocas veces (máximo dos o tres), no se ha quejado ni se ha enfadado y no ha querido irse antes de que terminara, podemos considerar que su iniciación en el mundo del cine ha sido todo un éxito.