ESPERANDO AL PEQUE
Estimulación prenatal

La estimulación del bebé en el útero no solo ayuda a crear y fortalecer el vínculo entre el pequeño y sus papás, sino que también mejora su desarrollo físico, emocional e intelectual. ¿Sabes cómo llevar a cabo la estimulación prenatal?

La estimulación prenatal es aquella que se realiza mientras el bebé está dentro de la madre para ayudar a desarrollar y potenciar al máximo sus habilidades y capacidades. Gracias a esta estimulación, el bebé podrá desarrollar sus sentidos, mejorar su inteligencia, potenciar su memoria, fortalecer el vínculo con sus padres, adaptarse mejor al mundo cuando nazca, mejorar su socialización o incluso disminuir el riesgo de desarrollar dislexia o TDA (trastorno de déficit de atención).

Según varios estudios, desde la semana 20 aproximadamente el bebé ya puede oír y ver. Este es el momento idóneo para comenzar la estimulación:

1- Habla con él al menos 30 minutos al día, preferiblemente todos los días a la misma hora. Puedes leerle un cuento, poemas o, simplemente, contarle lo que has hecho durante el día. Hazlo sentada o tumbada en la cama o el sofá, en un ambiente tranquilo y calmado. Céntrate en tu bebé e imagínatelo mientras le hablas. También debe hacerlo tu pareja. Verás cómo responde a vuestra voz con patadas y movimientos.

2- La música también favorece el desarrollo de sus sentidos y sus capacidades intelectuales. Los bebés que oyen música clásica a partir de la semana 20 en adelante, durante 10 minutos, dos veces al día, parecen evolucionar más rápido y experimentan un mayor desarrollo intelectual. Puedes cantarle o ponerle música, preferiblemente clásica como decíamos o tranquila y relajante ya que la música rock puede excitarle demasiado. No se la pongas a un volumen demasiado alto. Es conveniente también que repitas las mismas canciones para que pueda reconocerlas y potenciar su memoria. Así, además, si se las pones al nacer las recordará y se sentirá más tranquilo.

3- El tacto también es útil para comunicarse con el bebé y estimularle. Puedes darte masajes en la tripa con movimientos lentos y circulares o acariciar tu tripa mientras le dices palabras cariñosas. Se puede combinar el tacto con la meditación y la música.

4- Piensa en positivo. Existen muchos estudios que muestran cómo las emociones y sentimientos de la mamá afectan al bebé, tanto las negativas como las positivas. Y aunque disgustarse o sentir un estrés moderado no es malo para el bebé, sí lo es el estrés continuado que libera cortisol de manera constante al torrente sanguíneo. Evita los disgustos y el estrés e intenta pensar en positivo durante todo el embarazo, visualizando lo bien que irá la gestación y el parto y trasmitiendo a tu bebé toda la alegría que sientes por su nacimiento. Intenta que tu embarazo sea lo más tranquilo y alegre posible.