APRENDE A INTERPRETARLOS
Estimulación temprana

Durante el primer año de vida, el cerebro crece más que en cualquier otra etapa, duplicando su volumen y alcanzando casi el 60% de su tamaño adulto. Dentro de él, ocurre un interesante proceso que se compara con la conexión de circuitos eléctricos.

El bebé nace con algunos circuitos ya formados, específicamente aquellos que regulan las funciones como la respiración o que controlan el latido del corazón. Pero gran parte de los “cables” (las neuronas) de su cerebro, están enmarañados y sin conectar. Si las neuronas se utilizan, se integran a los circuitos del cerebro. En estos circuitos sin programar se sustenta en gran medida el enorme potencial del bebé y por eso es muy importante estimularlo mediante palabras, caricias, música, canciones y juegos.

La estimulación temprana es una manera de potenciar el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional de nuestros hijos, pero al mismo tiempo se debe respetar el desarrollo individual y la predisposición del bebé. Al inicio las actividades se enfocan en reforzar el vínculo emocional, masajes y estímulos sensoriales, respetando el desarrollo natural del bebé, y el instinto natural de sus padres. Luego se inician actividades de motricidad gruesa, motricidad fina, concentración y lenguaje. Es muy importante cuidar y proteger la iniciativa, la independencia y la autoestima del niño durante todo su proceso de aprendizaje. Al mismo tiempo, vale la pena tomar en cuenta factores importantes para lograr aprovechar los estímulos adecuados a los cuales nuestros hijos pueden estar expuestos.

Aunque los centros de estimulación temprana han proliferado, las clases no son indispensables para que tu bebé alcance su potencial o cumpla con los hitos de desarrollo. Lo que sí es importante es que tomes conciencia de la necesidad de realizar con él actividades que lo enriquezcan, y que te familiarices con sus etapas de desarrollo para que conozcas la mejor manera de estimularlo (hay abundante literatura al respecto).

Existen libros de estimulación temprana que te alertarán, por ejemplo, ante las señales de que tu hijo está listo para gatear o sentarse, y te mencionarán juegos y ejercicios para estimular esta actividad. El ambiente en que te sientas más cómoda y relajada es el ideal, ya sea un parque, tu casa o un centro de estimulación temprana. También puedes aprovechar las oportunidades de aprendizaje que las actividades cotidianas nos proporcionan, hablándole a tu bebé mientras lo vistes o lo bañas, nombrando o contando las frutas mientras haces tus compras en el supermercado, etc.

El niño aprende a través del contacto físico, de olores y sabores. Recuerda que no necesitas más que aprovechar los momentos de la alimentación, del baño, o el momento de cambiar la ropa para estimular al niño.

– Procura utilizar un solo aroma (perfume) para que el niño lo identifique fácilmente a través del olfato. También trata de acercarle objetos perfumados que tú utilizas para asearlo: jabón, hidratante, etc.

– Cuando el niño esté dormido no trates de disminuir por completo los sonidos habituales del medio ambiente. Deja que se acostumbre a ellos.

– Háblale, juega con él, hazle cosquillas e intenta hacerlo sonreír.


Lo único que necesitas para estimular a tu bebé es:


    * Amor, entusiasmo y constancia.


    * Sonidos, colores, luces y diferentes texturas que se encuentren en la vida diaria.


    * Conocimientos de lo que se espera que tu hijo realice de acuerdo a su edad, además de conocer aquello que indica algún problema en su desarrollo.