DIVERSIÓN EN FAMILIA
Juegos para fomentar la comunicación

La comunicación en la familia es la base para conocerse, entenderse, apoyarse y quererse. Para lograr que exista una buena comunicación dentro de la familia es necesario dedicar tiempo a todos los miembros, practicar la escucha activa y realizar actividades todos juntos como jugar.

La comunicación y la confianza dentro de los miembros de una familia debe instaurarse desde que los niños son pequeños ya que, si no se han establecido unas buenas bases cuando llegue la adolescencia, será más complicado hacerlo en ese momento. Y saber comunicarnos con nuestros hijos, que ellos nos cuenten cómo se sienten, qué les pasa o qué necesitan es la clave para conocerlos y poder apoyarlos en todos sus problemas y conflictos. Por eso, es esencial que todos los días dediques un tiempo a hablar con tus hijos, no solo a preguntarles qué han hecho, sino también qué has hecho. La comunicación, para que sea efectiva, debe ser bidireccional.

Un buen momento es la hora de la cena. Olvidaos de la televisión y aprovechad ese momento para contaros cómo os ha ido el día. Pero no es necesario que os sentéis a hablar para fomentar la comunicación, los juegos en familia también os pueden servir de “excusa” para lograrlo.

En menores de 3 años, cualquier juego sirve para fomentar la comunicación y desarrollar su lenguaje, enseñándole nuevo vocabulario. Deja que elija él el juego al que quiera jugar y colabora activamente en el mismo. No basta con estar sentado a su lado, sino que debes participar en sus juegos. Deja volar tu imaginación y olvida la vergüenza, debes volver a sentirte como un niño. Marionetas, disfraces, juegos de simulación (jugar a que es un médico o que sois papás, etc.)… cualquier opción es buena.

Con niños de 4 a 11 años puedes realizar actividades más complejas como montar una obra de teatro, manualidades, deportes al aire libre, juegos de mesa, cocinar o crear un diario de toda la familia en el que recojáis los eventos más importantes con fotos, recuerdos, etc.

Y cuando llegue a la adolescencia, es posible que quiera pasar más tiempo con sus amigos que con sus padres, por lo que deberás tentarle con actividades que le entusiasmen como deportes, conciertos, excursiones, viajes, juegos de mesa o, simplemente, sentaros a ver viejas fotos familiares para que podáis contarles cosas de cuando erais pequeños y os hagan preguntas de todo tipo.