ALIMENTACIÓN
La regurgitación o el reflujo

La mayoría de las veces la regurgitación está provocada por lo que se llama reflujo, que es una alteración en la coordinación del funcionamiento entre el esófago y el estómago.

Cuando el bolo alimenticio pasa del estómago al intestino delgado, se forma un ángulo que se va estrechando hasta cerrarse y no permite que el bolo regrese. Pero si por alguna razón no se forma el ángulo y hay cierta discrepancia entre los movimientos del esófago y del estómago, sobreviene la regurgitación.

Prácticamente todos los bebes lo tienen, sobre todo los prematuros, pero esto se soluciona con la madurez del niño. Algunos dejan de regurgitar al mes de nacidos, aunque la mayoría tarda de 5 a 8 meses o hasta un año. Ten paciencia y cuando esto suceda incorpora al bebé para que pase la sensación de agruras y sobre todo para que no se ahogue.

Si a tu bebé le sucede con mucha frecuencia, evita tenerlo totalmente acostado y mantenlo lo más sentadito posible.

Recuerda que el primer punto es acudir al especialista para encontrar la causa, sobre todo porque puede tratarse de alguna patología asociada. Si esta patología no existe, es conveniente ayudar al bebé modificando la técnica alimentaria, quizá en el horario o en el tipo de leche, de dieta, espesando parte de sus alimentos con cereal…

También pueden sugerirse cambios de posturas en el bebé (mantenerlo semiacostado en vez de acostado, por ejemplo). En los casos de intolerancia a la leche, la solución a veces es tan simple como cambiarles el tipo de leche. Actualmente hay muchas fórmulas disponibles.