APRENDE A INTERPRETARLOS
¿Las cosquillas son buenas o malas?

Una de las cosas que más gusta a cualquier padre es ver reír a su hijo. Por eso, siempre que estamos con ellos aprovechamos todo el tiempo posible para jugar, hacer muecas o bromas o hacerles cosquillas para ver cómo se ríen a carcajadas, sin duda el sonido más bonito que existe. Sin embargo, no a todos los niños les gusta que les hagan cosquillas.

Las cosquillas son una manera habitual de hacer reír a los niños y presentan muchos beneficios siempre que sean suaves y moderadas y no se hagan cuando el niño no quiera. Y es que, aunque a la mayoría de los bebés y niños pequeños les gusta que les hagan reír por medio de cosquillas, no siempre son bien recibidas. Por ejemplo, en el caso de bebés muy pequeños solo se deben hacer caricias y masajes suaves y nunca en la planta de los pies ya que puede resultarles algo molesto. No obstante, a medida que crezca y aprenda a reír (algo que ocurre en torno a los 3-4 meses), podremos ir aumentando la intensidad de esas cosquillas que, además de para hacerle reír, sirven para estimular sus terminaciones nerviosas y tonificar sus músculos.

Las cosquillas también ayudan a que el niño conozca mejor su cuerpo, a fomentar el vínculo padre-hijo o a que aprenda lo que es la incertidumbre y la sorpresa ya que no sabrá en qué momento llegan las cosquillas.

Por lo tanto, hacer cosquillas a tu hijo es bueno, pero siempre que tengas en cuenta una serie de consejos:

1- Nunca las fuerces. Si el niño te dice que no quiere que le hagas más cosquillas, no sigas. Solo debes hacérselas cuando quiera jugar a eso o te lo pida.

2- Tampoco deben hacerse si el bebé tiene sueño, hambre o está tranquilamente jugando.

3- Presta atención al grado de aguante de las cosquillas de tu hijo ya que hay niños que pueden pasarse mucho tiempo recibiendo cosquillas, y otros que enseguida se ponen nerviosos y se cansan. Si se enfada o llora, para al momento.

4- También es conveniente tener en cuenta la edad ya que los niños mayores suelen aguantar más tiempo y mas cosquillas que los pequeños.

5- No le hagas cosquillas justo antes de irse a la cama ya que les alteran y les ponen nerviosos. Si va a irse a dormir, hazle mejor caricias que le relajen y le ayuden a conciliar el sueño.

En resumen, las cosquillas son un juego maravilloso para hacer reír a los niños, pero siempre respetando sus deseos y parando de hacerlas si el niño no quiere más o le molestan.