SALUD Y BIENESTAR
Lombrices intestinales en niños

Estos pequeños parásitos pueden llegar a afectar hasta a un 40 o 50% de los niños. Son muy molestos y de fácil contagio pero si el pediatra los diagnostica a tiempo, no hay por quçe alarmarse pues tienen una solución rápida y muy eficaz.

 

Las lombrices u oxiuros, como en realidad se llaman, son pequeños gusanitos blancos que se alojan en el intestino grueso de muchos niños, especialmente entre los menores de seis años.

 

Las lombrices se contagian de manera muy rápida en forma de pequeños huevos microscópicos que pueden estar presentes en las verduras, la arena del parque o en cualquier objeto que haya tocado otro niño infectado. Solo con llevarse las manos a la boca, los huevitos entraran al aparato digestivo del pequeño, instalándose en su intestino.

 

El contagio no representa un problema de gravedad pero sí de gran molestia. Las larvas, instaladas en la región del ano, provocan mucho picor y escozor por sus movimientos. El niño no podrá evitar rascarse, pudiéndose irritar la zona o provocarse una dermatitis. Tampoco descansará bien, estará nervioso e irritable y no tendrá demasiado apetito. Si sospechamos que pueda padecerlas, se pueden ver en las heces del niño o en la zona perianal aunque lo mejor es acudir al pediatra lo antes posible.

 

El tratamiento, que deberá tomarse toda la familia por la facilidad de contagio, consiste en un medicamento antiparasitario repartido en dos dosis. La segunda debe tomarse pasadas las dos semanas de la primera.

 

Aparte del jarabe, que es altamente eficaz, es recomendable seguir algunas normas de higiene para evitar que se vuelva a repetir el problema: las uñas del niño deberán estar bien cortaditas, una vez tomada la primera dosis se deben lavar las sábanas y los pijamas con agua bien caliente para acabar con los bichitos que puedan quedar, cada vez que se le cambie el pañal o vaya al baño es importante lavarle bien la zona y las manos con agua y jabón, los baños deben estar bien desinfectados y todas las frutas y verduras bien lavadas antes de comerlas.

 

Si después de rascarse se mete los dedos en la boca, el pequeño puede volver a auto contagiarse por lo que es buena idea que duerma con un pijama cerrado que le impida rascarse con facilidad.