PAPÁS DE HOY
¿Qué son los bebés de diseño?

Los bebés de diseño o a la carta son aquellos modificados genéticamente usando diversas técnicas de reproducción (reprogenética) para alterar sus genes en busca de ciertos rasgos físicos o de personalidad, una posibilidad que cada vez está mas cerca, aunque habrá que valorar si es ética o no y qué implicaciones puede tener.

Modificar los genes de un embrión para conseguir que tenga los ojos azules o sea más alto es algo que, hace unos años, parecía propio solo de las películas de ciencia ficción, pero que cada vez parece más real y cercano gracias a los avances que se han producido en los últimos años en Medicina Reproductiva y Genética.

Actualmente, gracias al diagnóstico genético preimplantacional (PGD), se puede evitar que los bebés nazcan con ciertas enfermedades graves y mortales. Esta técnica consiste en extraer una célula del preembrión para hacer un estudio génico y cromosómico previo y, así, transferir a la madre solo aquellos embriones libres del gen que puede transmitir esa enfermedad. Esta técnica está permitida en muchos países, incluida España, aunque debe ser aprobada previamente por un comité ético para comprobar que es necesario para que esa pareja tenga un bebé sano. Sin embargo, en el PGD no hay modificación de la secuencia del ADN o reparación de ciertos genes, solo una selección de embriones.

Pero cuando hablamos de bebés de diseño nos referimos a una técnica diferente denominada edición genética (CRISPR por sus siglas en inglés), que permite identificar el defecto en un gen y corregir ese error. Es decir, alterar el ADN.

Por el momento, esta técnica está en fase experimental y en embriones humanos se ha llevado a cabo con éxito para modificar el gen MYBPC3, responsable de una cardiopatía congénita, pero aún no se ha experimentado para alterar el color de ojos o de pelo, la altura o la fuerza. Y aunque muchos investigadores afirman que seleccionar estos rasgos no es tan sencillo ya que dependen de varios genes, solo es cuestión de tiempo si los avances continúan así de veloces.

Además, tampoco se sabe si los embriones manipulados genéticamente sobrevivirán o si sufrirán efectos secundarios graves, por lo que por el momento no algo que vaya a pasar de manera inmediata, pero para cuando llegue, deberíamos de tener claro si es ético o no alterar nuestros genes para buscar ciertas características físicas o de personalidad y si estamos dispuestos a hacerlo.

Una encuesta realizada por la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard concluyó que el 83% de los encuestados estaba en contra de manipular los genes para mejorar las características físicas o la inteligencia de una persona, pero muchos están a favor si se trata de eliminar ciertas enfermedades. El problema es que, si se acepta hacer algo, poner límites luego es complicado. ¿Jugaremos a ser Dios? ¿Preferiremos todos tener niños rubios y de ojos azules y se “extinguirán” los morenos de ojos marrones? ¿Y si solo está al alcance de los ricos pro su elevado coste? ¿Habrá ciudadanos de primera y de segunda? Por si acaso, mejor ir pensando en ello.