PAPÁS DE HOY
¿Por qué los bebés quieren estar siempre en brazos?

Hasta que son capaces de andar por sí solos, todos los bebés prefieren estar en brazos de sus padres o familiares cercanos antes que en la cuna, la silla o cualquier otro sitio, lo cual puede resultar a veces agotador.

¿Por qué ocurre esto? Simplemente, porque es donde se sienten más seguros. Durante los primeros meses de vida los bebés se sienten muy indefensos y todo les sorprende y les parece extraño. Cualquier cambio, ruido o persona desconocida les asusta, pero ese miedo se les pasa en cuanto sus papás lo cogen en brazos. De igual modo, cuando algo les duele o se encuentran mal, en brazos de sus papás los dolores y temores parecen disminuir, por eso reclaman los brazos de sus padres con frecuencia.

Y es que en brazos sienten el calor, al amor, el olor y hasta el sonido del corazón de sus papás, por eso también les encanta dormirse cogidos en brazos, ya que es como más seguros y a salvo se encuentran. Los bebés asocian los brazos de sus papás y sus seres más cercanos con la felicidad, el bienestar y el amor, por eso les encanta estar en brazos. Por el contrario, en la cuna o la silla de paseo muchas veces se sienten solos, no ven a nadie cerca y sienten miedo e inseguridad, por eso lloran hasta que alguien va a buscarlos y los coge en brazos.

Además, los bebés se divierten mucho más estando en los brazos de sus padres, ya que pueden jugar con ellos, escuchar sus conversaciones y observar el mundo desde una perspectiva diferente, sobre todo si a la vez sus papás andan. Por eso, no solo reclaman brazos cuando sienten miedo o dolor, también cuando se aburren.

No obstante, hay que tener en cuenta que no todos los bebés son iguales, por lo que algunos son felices en su cuna o su silla y apenas necesitan los brazos, mientras que otros son más demandantes y es imposible dejarlos en otro sitio.

¿Qué hacer si solo quiere brazos?

Si tu hijo es de los segundos y reclama tus brazos constantemente, no dejándote hacer nada más, puedes seguir estos consejos:

1- Usa una mochila portabebés o fular para llevarle contigo y tener a la vez las manos libres para poder hacer otras cosas (pero nada de cocinar, puede ser muy peligroso).

2- Prueba diferentes opciones para dejarlo. Quizá no le gusta nada su cuna, pero le encanta estar en la hamaca meciéndose o tumbado en su gimnasio de juegos para explorar por su cuenta. Prueba la cuna, la silla, la trona si ya puede estar sentado, la hamaca o columpio, el parque… Seguro que algo funciona, aunque solo sea durante 15 minutos para que vayas al baño o descanses un poco.

3- Túrnate con tu pareja para ocuparos del niño siempre que sea posible. Así, el otro podrá dar un paseo, salir de compras, darse un baño relajante o, simplemente, sentarse delante de la tele a no hacer nada. No dejes que todo el peso del cuidado del bebé recaiga en ti.

4- Ten paciencia y no pierdas la calma, en cuanto tu bebé aprenda a gatear y luego a andar y correr, ya que no querrá estar todo el rato en brazos, sino que querrá explorar libremente por toda la casa. En ese momento, puede que lo te cueste sea justamente que quiera estar contigo en brazos más de un segundo.