APRENDE A INTERPRETARLOS
¿Por qué los recién nacidos sonríen al dormir?

No hay nada más maravilloso que tener a tu recién nacido cogido en brazos y ver cómo sonríe mientras duerme. Es una sonrisa mágica que infunde felicidad y amor, aunque probablemente te preguntes a qué se debe y por qué lo hace. ¿Sueña con algo? ¿Es un acto reflejo?

Los últimos descubrimientos acerca de la vida del feto dentro del útero materno han permitido descubrir que son muchos los gestos y actividades que el pequeño lleva a cabo dentro, como chuparse el dedo, guiñar el ojo o sonreír. Lo que no se sabe todavía con seguridad es si esta sonrisa es solo un acto reflejo ante estímulos internos o está causada por sus sueños ya que diversos estudios afirman que los fetos ya tienen sueños durante el embarazo, aunque son simplemente recreaciones sensitivas relacionadas con sensaciones y ruidos que detecta dentro del útero.

Y, cuando nace, esta sonrisa de las primeras semanas de vida es un reflejo de ese mismo gesto, algo que muchos llaman ‘la sonrisa de los ángeles’ porque no hay nada más dulce y amoroso que un bebé sonriendo mientras duerme. Sin embargo, esta sonrisa no es de tipo social ni es un acto voluntario, sino que es un movimiento involuntario e inconsciente debido a la satisfacción interna que siente el bebé al sentirse seguro, amado o después de haber comido. Esta contracción de los músculos faciales también puede estar motivado por los recuerdos (agradables) que tenga el pequeño de su corta existencia. Porque, aunque parezca mentira, los bebés sí tienen memoria y recuerdan muchas de las sensaciones y vivencias que han tenido desde que existen.

Por lo tanto, no es una sonrisa dedicada a nadie en especial, no tiene ninguna intención ni intenta comunicar nada, solo es un acto reflejo que indica felicidad y satisfacción.

No obstante, no será hasta las 5 o 6 semanas de vida cuando el pequeño emita su primera sonrisa social, es decir, como respuesta a una sonrisa tuya. Este momento es también único ya que, de repente, el bebé contesta a nuestros gestos, caricias o canciones sonriéndonos. Y no hay nada más bonito.

Luego, en torno a los dos meses, el bebé aprende que la sonrisa es contagiosa y puede sonreír para que tú también lo hagas.

Y hacia los tres meses llegará el momento de la carcajada. A partir de ese momento la risa y la sonrisa se vuelven más conscientes y él decide a quién sonríe y a quién no.

Recuerda que la risa tiene un gran poder y que hay que hacer reír a nuestros hijos, como poco, una vez al día. Así, serán más felices y seguros.