ALIMENTACIÓN
Nutrición infantil en niños pequeños

Los niños necesitan una adecuada nutrición y una dieta sana para que su potencial de desarrollo sea óptimo. Durante la infancia los hábitos dietéticos y el ejercicio pueden marcar la diferencia entre una vida sana y el riesgo de sufrir enfermedades en años posteriores. Durante esta edad hay una transición de una dieta líquida basada en papilla a una dieta mixta donde es importante que siempre haya variación en los alimentos. En esta etapa los niños desarrollan preferencias por determinados alimentos, por este motivo es el momento enseñar la importancia de una alimentación correcta.

El desarrollo de la alimentación evoluciona desde la succión del pulgar, la alimentación con cucharilla hasta la ingestión de alimentos sólidos, de ahí que debe ser gradual y adecuada desde su nacimiento y durante los primeros años de la vida a fin de garantizar un desarrollo feliz. La atención a los requerimientos nutricionales diarios es indispensable para alcanzar un pleno crecimiento y desarrollo.

Los primeros meses de vida permiten un primer contacto para identificar sabores, conocer los alimentos, sus texturas, se marcan gustos y preferencias y se adquieren los hábitos de alimentación que serán los responsables de garantizar o no en el futuro una buena salud.

¿Qué puede comer?

Alcanzado el año de edad, el niño puede ya complementar su dieta con alimentos como chocolate, jamón, huevo completo (se incorpora la clara, rica en proteína como la ovoalbúmina, de elevada calidad), otros quesos, alimentos fritos y carnes enlatadas.

Pescados. A partir de esta edad, el pescado puede sustituir a algunas tomas de la carne. Es conveniente empezar por pescados blancos. Si el bebé tiene antecedentes familiares de alergia alimentaria, hay que consultar al pediatra.

Hígado de pollo. Es un alimento muy bueno porque aporta un alto contenido de hierro, el cual es básico para la sangre y para la energía del cuerpo.

Cítricos. No se recomiendan antes del año por considerarse muy ácidos y podrían producir una alergia debido a la inmadurez de su intestino, sin embargo, si hay antecedentes de alergia familiar, consulta al médico.

Huevo entero (con la clara). Puede sustituir a la carne, tomando 2-3 unidades por semana. La yema es buena fuente grasas, ácidos grasos esenciales, vitamina A, D y hierro. La clara aporta principalmente proteínas de alto valor biológico. Puedes darle leche de vaca y queso aunque a esta edad no es muy recomendable dar con mucha frecuencia derivados lácteos de alto contenido en grasas.

– Verduras: A esta edad se recomienda incorporar verduras del tipo col, coliflor y nabo (no introducidas anteriormente por ser flatulentas) y también la espinaca.

Dieta diaria

La estructura de una comida adecuada de un niño de esta edad es la siguiente:

Primer plato: Generalmente a base de arroz, pasta, verduras con patata, legumbres en puré. El valor nutritivo de este primer plato es el aporte energético, principalmente a partir de los hidratos de carbono complejos. Es importante acostumbrar a los niños a tomarlo porque las necesidades energéticas son las primeras que deben cubrirse, si se quiere que las proteínas de los alimentos cumplan en el organismo la función de formar tejidos y favorecer el crecimiento. Si esto no se tiene en cuenta, el organismo utilizará las proteínas para resolver sus necesidades energéticas y se estará llevando a cabo una alimentación desequilibrada.

Segundo plato: Carnes, derivados cárnicos, pescado o huevos. Deben aparecer en cantidades moderadas (el hambre no debe saciarse a base de proteínas). Pueden acompañarse de una guarnición de ensalada o verduras o patatas (asadas o cocidas o en puré, no siempre fritas). Conviene incluir al menos 3 veces por semana pescado (blanco y azul) y huevos, hasta tres veces por semana.

Postres: Lo mejor es incluir una fruta y alternar con productos lácteos sencillos (yogur, petit suisse, etc.).