SALUD Y BIENESTAR
Ojo vago o ambliopía: síntomas y tratamiento

La ambliopía u ojo vago provoca la pérdida de visión en uno o ambos ojos sobre todo a niños menores de 7 años. Se estima que un 50% de los niños que padecen de ojo vago lo desconocen y no son tratados, pero su detección precoz es vital para su recuperación. ¿Cuáles son sus síntomas?

 

 

La ambliopía, también conocida como ojo vago, se trata de un defecto en la formación de la visión infantil que causa una pérdida de visión en un ojo o ambos. Se da sobre todo en niños menores de 7 años, por lo que es muy importante realizar un seguimiento antes de los 6 años para poder tratar este defecto con éxito mientras el ojo aún es “moldeable”.

 

Hay cuatro tipos de ambliopía: orgánica, funcional, por deprivación y refractaria. Sus causas pueden ser por alteraciones anatómicas, por alguna enfermedad visual o, en la gran mayoría de casos, por una diferencia de graduación entre los dos ojos que hace que el cerebro favorezca el desarrollo de la visión de aquel que ve mejor y trabaje menos en el otro (de ahí el nombre de “ojo vago”).

 

Es difícil que el niño identifique a esas edades que no ve bien, de ahí la necesidad de conocer los síntomas y seguir unas revisiones anuales para poder detectarlo.

 

Que se acerque mucho al papel al leer o escribir, tuerza la cabeza para fijarse en lo que está escrito en la pizarra o tenga dolores frecuentes de cabeza pueden ser síntomas de que tenga un ojo vago. También es fácilmente detectable revisando periódicamente (cada año, por ejemplo) la graduación de la vista y la visión de cada ojo. Se recomienda que antes de los dos años los bebés pasen por tres revisiones: una a los seis meses, otra al llegar al año, y la tercera al cumplir dos.

 

La mayoría de ambliopías tienen fácil solución. El principal tratamiento es poner un parche sobre el ojo que ve mejor para estimular al ojo que ve peor; en ocasiones también se usan gotas oftalmológicas que turban la visión del ojo normal con el mismo efecto que el parche.