SALUD Y BIENESTAR
Orejas de soplillo en bebés

Algunos bebés nacen con la parte superior de las orejas muy despegada de la cabeza, lo que se conoce como “orejas de soplillo”, un apodo nada cariñoso. En ocasiones es necesario tratar este problema estético ya que puede afectar al desarrollo psicológico del niño si le causa complejos.


1 de cada 30 bebés puede nacer con las orejas muy despegadas de la cabeza. En concreto, esta separación anormal debe ser de más de 2 cm, si no, no se considera que las orejas estén separadas de manera anormal.

 

Este defecto, más que nada estético ya que no afecta a la audición del pequeño, se debe a que, en las últimas semanas de embarazo, la oreja no completó su posición normal respecto a la cabeza. Esto se debe a que falta uno de los pliegues de la oreja, el llamado anthelix, lo que produce una excesiva profundidad en la concha de la oreja que hace que la parte superior de la misma se quede más despegada de la cabeza.

 

A menudo este defecto se nota menos al crecer la cabeza y el pelo, pero si se nota tanto que el niño sufre complejos o se meten con él en el colegio, se pueden llevar a cabo varios tratamientos:

 

– Otoplasia: operación de cirugía estética que corrige este defecto. No se recomienda en menores de 7 años.

 

– Método Auri: consiste en sujetar las orejas mediante unas tiras hipoalergénicas por el día que se sustituyen por la noche por un clip de plástico. No hace daño al pequeño, se debe usar unos 6 meses y es más eficaz cuanto más pequeño sea el niño.

 

– DisRas: dispositivo inventado por una mamá extremeña, no está demostrado que corrija totalmente el defecto pero sí lo disimula. Consiste en una prótesis de silicona que se coloca durante el día y se adhiere a las orejas pegándolas al momento a la cabeza. No se recomienda en menores de 3 años y la prótesis se debe cambiar cada 15 días.