ESPERANDO AL PEQUE
Retinopatía de la premadurez

Es una complicación de la vista bastante habitual en niños muy prematuros, es decir, que nacen antes de la semana 30 de gestación. Implica un desarrollo anormal de los vasos sanguíneos de la retina que puede lugar a problemas en la visión.

Los vasos sanguíneos de la retina comienzan a desarrollarse en el primer trimestre de gestación pero no terminan su desarrollo hasta el último trimestre. Cuanto más prematuro sea el bebé, más posibilidades hay de que tenga algún problema relacionado con la vista, sobre todo en bebés por debajo de las 30 semanas de gestación.

También puede aparecer este problema en niños que nacen a término pero con bajo peso o aquellos que sufren ciertas enfermedades como cardiopatías, infecciones, acidez baja en la sangre, bajo nivel de oxígeno, problemas respiratorios, apneas, etc.

La retinopatía de la premadurez (ROP) hace referencia a un desarrollo anormal de los vasos sanguíneos que puede causar derrames, tejido cicatricial en la retina o desprendimiento de la misma.

Actualmente, este problema es menos habitual ya que han avanzado mucho los cuidados en niños prematuros, sobre todo en lo que se refiere al control del oxígeno que se les administra.

Los síntomas principales de esta enfermedad son: movimientos oculares anormales, estrabismo convergente, miopía severa o pupilas de apariencia blanca.

El ROP suele detectarse en el hospital al nacer ya que se hace un estudio especial de la vista en niños que tengan posibilidades de sufrirlo.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento precoz es fundamental para evitar complicaciones más graves como el desprendimiento de la retina o la pérdida de la visión. Por lo tanto, lo mejor es que se comience con él en las primeras 72 horas tras su descubrimiento.

La terapia a seguir depende de la gravedad de la retinopatía. Se puede recurrir al láser, terapia con anticuerpos que bloquean el factor de crecimiento de los vasos sanguíneos o cirugía. Si es un caso leve, puede que no haga falta hacer nada.