ESPERANDO AL PEQUE
¿Qué es y cómo se trata la diabetes gestacional?

La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que aparece solo durante el embarazo en mujeres que, normalmente, no tienen ningún problema con sus niveles de azúcar en sangre. Es importante detectarlo y tratarlo adecuadamente ya que puede causar serias complicaciones al bebé, pero desaparece tras el parto.

La diabetes gestacional es un desarreglo en la regulación de azúcar (glucosa) en sangre que aparece en el embarazo. Aunque no se conoce del todo la causa de este problema, se piensa que está provocado por la placenta, que bloquea la acción de la insulina en la madre, lo que causa que la glucosa se acumule en la sangre y no llegue de manera adecuada a las células, las encargadas de convertirla en energía. Es decir, la madre sí produce insulina, a diferencia de lo que ocurre en la diabetes mellitus, pero la placenta impide su correcto funcionamiento.

La diabetes gestacional afecta a entre un 2 y un 4% de embarazadas, pero no presenta síntomas, por eso es necesario hacer una prueba de glucosa, llamado el Test O´Sullivan, para detectar si la embarazada padece diabetes o no. Esta prueba suele realizarse entre las semanas 24 y la 28, aunque cada vez es más habitual realizarla antes en mujeres mayores de 35 años, ya que uno de los factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad es la edad. Otros factores que aumenten al riesgo de tener diabetes gestacional son ser obesa o tener sobrepeso, haber tenido hijos que pesaron más de 4 kilos al nacer, tener familia directa que padezca diabetes, embarazos previos con diabetes gestacional, ser hipertensa o sufrir el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP).

Para diagnosticar la enfermedad, como decíamos, se realiza el Tes O´Sullivan o prueba de la tolerancia a la glucosa oral en torno a la semana 24. Esta prueba consiste en extraer sangre a la embarazada en ayunas y, después, darle una carga de 50 g de glucosa y volver a extraerle sangre una hora después de la ingesta. Si el valor es igual o mayor a 140 mg/dl se debe hacer una prueba de confirmación, que dura tres horas y consiste en hacer una segunda carga de 100 g de glucosa y extraer sangre dos horas después

Si después de la prueba completa los valores son mayores a 180 mg/dl una hora después, 150 mg/dl a las dos horas y 130 mg/dl a las tres horas, la mujer padece diabetes gestacional.

¿Cuál es el tratamiento a seguir?

Es importante detectar y tratar la diabetes gestacional, puesto que, si no se trata, puede causar serias complicaciones y riesgos como macrosomía fetal. Cuando el exceso de glucosa en la sangre de la madre atraviesa la placenta y llega al feto, el páncreas del bebé comienza a fabricar insulina extra para llevar este exceso de glucosa a las células, pero cuando su páncreas ya no puede soportar el ritmo acelerado, comienza a almacenar la glucosa en forma de grasa, lo que puede hacer que el bebé presente macrosomía, es decir, un peso superior al indicado para su edad gestacional.

Esto puede causar complicaciones en el parto, al no poder salir por el canal de parto, lo que puede derivar en una cesárea. Asimismo, está demostrado que un bebé macrosómico tiene más riesgos de sufrir diabetes y obesidad de mayor. La madre también tiene más posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.

Por eso, es importante seguir el tratamiento al pie de la letra y comprobar el peso del feto. El tratamiento consiste en seguir una dieta especial, llamada de las 1.800 calorías, que evita la acumulación de la glucosa en la sangre de la madre. Para eso, se reduce la ingesta de hidratos de carbono y se prohíben los dulces. En concreto, se suprimen son los hidratos de carbono de rápida absorción (azúcar, bombones, chocolate, bollería, helados, refrescos con gas…) y se limitan los de lenta absorción (pan, arroz, pasta, patatas, legumbres…). También es aconsejable hacer ejercicio de manera regular para ayudar a controlar los valores de azúcar en sangre.

Además, la mujer deberá controlar sus valores de glucosa en sangre antes y después de cada comida y, en caso de que la dieta no sea suficiente, inyectarse insulina.