APRENDE A INTERPRETARLOS
Secuelas en los bebés prematuros

Según un reciente estudio, la mayoría de las secuelas se dan en bebés prematuros nacidos con menos de 1,5 kilos, por lo que la edad gestacional y el peso al nacer son determinantes para que un prematuro presente secuelas a largo plazo como problemas de aprendizaje, de visión, parálisis cerebral, etc.

Los bebés prematuros son todos aquellos que nacen antes de la semana 37 de gestación. Sin embargo, existen grandes diferencias entre los bebés nacidos entre la semana 32 y la 36 y los nacidos antes de esta fecha, sobre todo si hablamos de grandes prematuros o nacidos antes de la semana 28 de embarazo.

En estos bebés, que además nacen con menos de 1.500 gramos, el primer problema es la supervivencia, que aumenta exponencialmente cada día que pasan dentro del útero. Así, los nacidos en la semana 24 tienen un 37% de posibilidades de salir adelante, frente al 80% de los que nacen en la semana 28. Por lo tanto, cada día que pasan dentro tienen más posibilidades de sobrevivir, pero también menos de sufrir secuelas a largo plazo.

Por eso, los bebés nacidos en la semana 24 tienen muchas más posibilidades de sufrir secuelas graves como parálisis cerebral, ceguera o sordera, posibilidades que se van reduciendo a medida que se cumplen las semanas.

Según un estudio realizado por la neonatóloga Concepción Gómez y el sociólogo Javier Sánchez Carrión entre 1.200 niños nacidos con menos de 1,5 kilos de peso entre 1993 y 2011, el 56% no tuvo secuelas y el 44% sí, aunque muchas de estas fueron temporales. Entre las secuelas temporales, es decir, que tienen tratamiento, encontramos los problemas de aprendizaje o de desarrollo del lenguaje. Entre las permanentes encontramos secuelas tan graves como el autismo, la parálisis cerebral o la ceguera.

Otras secuelas que pueden presentar los bebés prematuros son:

– Hiperactividad

– Déficit de atención

– Alteraciones visuales

– Alteraciones auditivas

– Discapacidad intelectual

– Dislexia

La buena noticia es que las secuelas graves son menos comunes y ligadas al nacimiento muy prematuro. La mayor parte son problemas de aprendizaje o de desarrollo del lenguaje que tienen muy buen pronóstico con las terapias adecuadas, sobre todo si se detectan pronto.

Por eso, es importante hacer un seguimiento exhaustivo y multidisciplinar a los prematuros para detectar cuanto antes cualquier problema y minimizar sus consecuencias. El seguimiento no debe hacerse solo los 3 primeros años de vida, sino que debe alargarse hasta los 5 o los 6 años, momento en el que se detectan muchos problemas de aprendizaje como la dislexia.

Además, hay que aumentar los cuidados y la estimulación en estos niños para reducir al máximo la posibilidad de desarrollar este tipo de secuelas.