CUIDADOS DEL PEQUE
¿El “síndrome de la guardería” existe?

El síndrome de la guardería, es decir, el hecho de que los bebés que van a guardería enferman más que los que se quedan en casa con sus abuelos o una niñera, es real. Sin embargo, aunque estos bebés enfermen más, también es cierto que suelen contraer enfermedades leves de carácter infeccioso por las que no hay que preocuparse.

Siempre se ha dicho que los bebés se lo “pegan” todo en la guardería y que, en cuanto uno se pone malo, pronto caerá el resto. Por eso, se considera a las guarderías focos de contagio de virus, especialmente de aquellos más contagiosos y habituales como los resfriados, las gastroenteritis o las conjuntivitis. Incluso los piojos se transmiten más fácilmente entre niños que van a la guardería.

Por lo tanto, el síndrome de la guardería es real y diversos estudios, como uno realizado por la Asociación Española de Pediatría, confirma que los bebés de 0 a 24 meses que acuden a una guardería meses padecen una media de 7,4 episodios de infecciones al año, frente a las 4 infecciones que cogen de media aquellos que no acuden a estos centros.

Sin embargo, este estudio recoge que, a medida que el niño crece y su sistema inmunológico se fortalece, la diferencia se va haciendo menor (3,1 episodios en los no escolarizados de 24 a 36 meses frente a 3,7 episodios en los que sí van a la guardería), excepto en aquellos bebés que entran por primera vez a la guardería con 2 años, en cuyo caso la tasa de infección es de 6,3. Eso reafirma la idea que se tenía de que los bebés que van a las guarderías enferman más, pero también se inmunizan más.

Esta alta tasa de contagio se debe a que los virus se contagian a través de la saliva, y los bebés se pasan el día jugando muy juntos y chupando todos los juguetes, por lo que es muy sencillo que uno chupe algo que previamente otro niño, enfermo, se había llevado a la boca, contagiándose. Asimismo, su sistema inmunológico es más débil que el de un adulto. Y, por último, a medida que enfermamos creamos anticuerpos que nos protegen frente a futuras infecciones, por eso los adultos también suelen enfermar menos que los bebés y niños.

En definitiva, el síndrome de la guardería existe, pero no debe alarmarnos ni hacer que nos preocupemos si tenemos que llevar a nuestro hijo a la guardería ya que la mayoría de las enfermedades que se contraen en el centro son infecciones leves normales en la infancia que normalmente se curan solas en unos días y no requieren ni tratamiento farmacológico.

No obstante, si quieres evitar este síndrome cuando tu hijo vaya a la guardería puedes seguir unos consejos:

1- No lleves a tu hijo a la guardería cuando esté malo para que no contagie a otros (si todos los hiciéramos, los contagios serían muchos menos).

2- Lleva una buena higiene y enseña a tu hijo a lavarse las manos a menudo y no compartir ciertos objetos (peines, gorros, bufandas, cubiertos…).

3- Ayuda a fortalecer las defensas de tu hijo con una buena alimentación y un descanso adecuado.

4- Usa pañuelos desechables para limpiar sus mocos y tíralos de manera inmediata a la basura.

5- Ventila todos los días todas las habitaciones de la casa.

6- Evita los espacios cerrados y con humo.