SALUD Y BIENESTAR
Tratamiento de la criptorquidia en bebés

La criptorquidia es una malformación congénita que afecta a los genitales externos masculinos y provoca la ausencia de uno o los dos testículos en el escroto, que no han descendido como debían a su sitio. Es un problema más habitual en bebés prematuros que, en muchos casos, se resuelve solo en los primeros 6 meses de vida.

La criptorquidia se produce cuando, durante la gestación, uno o los dos testículos no descienden hasta el escroto y permanecen en la ingle o el abdomen (el lugar donde se forman). Normalmente están sanos y funcionan bien, solo que no se han colocado en su sitio; otras veces, no se desarrollan correctamente o incluso puede faltar uno o ambos testículos.

La causa no se conoce a ciencia cierta, aunque se piensa que es más habitual en los prematuros (que aún no han completado su desarrollo) y en hijos de madres fumadoras y/o alcohólicas. También es más habitual si hay antecedentes familiares de criptorquidia.

Es la malformación congénita más habitual en bebés y afecta a un 3% de varones. Casi el 85% de los casos es bilateral, es decir, afecta solo a uno de los dos testículos.

La buena noticia es en torno al 70% de los bebés afectados consiguen resolver el problema solos en los primeros 6 meses de vida. En este tiempo, es posible que los testículos descienden desciendan hasta el escroto solos, sin hacer nada. Otros bebés lo logran en los 6 meses posteriores. Pero si cumplido el año de vida siguen sin haber descendido, es posible que haga falta recurrir a tratamiento médico.

Existen 3 tipos principales de criptorquidia:

– Testículos no descendidos congénitos: aquellos que están fuera de la bolsa escrotal desde el nacimiento.

– Testículo realmente ausente: cuando no es posible encontrarlo ni con el empleo de las pruebas complementarias y de la cirugía.

– Testículo ectópico: cuando el testículo se encuentra fuera del trayecto normal del descenso.

Normalmente este trastorno se detecta al nacer o en las primeras revisiones pediátricas. Como decíamos, lo habitual los primeros meses es no indicar ningún tratamiento por si se resuelve solo. Si no es así, se le deberá realizar una cirugía para que los testículos desciendan a su lugar y evitar problemas en el futuro como infertilidad o cáncer testicular.

Esta intervención se puede realizar por medio de laparoscopia para reubicar el testículo, una orquiopexia abierta cuando se realiza en la ingle o en la parte baja del abdomen, o una orquiopexia FS de una o dos etapas, que se realiza solo cuando el testículo se encuentra en la parte alta del abdomen.

Tras esta cirugía el hombre recuperará su fertilidad, aunque en aquellos que han tenido los dos testículos descendidos es posible tener un 35% de posibilidades de infertilidad.

Otra opción de tratamiento es la vía hormonal mediante la administración, por vía intramuscular, de la hormona gonadotropina coriónica que sirve para estimular la secreción de testosterona. Pero su eficacia por el momento es baja y tiene muchos efectos secundarios, por lo que no se recomienda.